Ingredientes:
- Entre 60 y 100 g de spaghetti crudos, según lo que quieras comer.
- Medio brik de tomate frito de los pequeños (suelen venderlos en packs de tres). Ábrelo antes de ponerte a cocinar. No lo aprietes mucho cuando lo abras para que no salpique.
- Queso parmesano rallado. También está bueno con emmental. Si el envase está cerrado, ábrelo ahora también.
- Media lata de atún al natural. Ábrela, saca el atún, escurre el líquido y desmenúzalo con un tenedor en una taza o algo así.
- Albahaca. Si es fresca dos hojas pequeñas o una grande y pícala muy fina o desmenúzala frotando las palmas de las manos. Si es de bote, echa un circulito de 1 cm de diámetro en la palma de la mano y resérvalo.
- Pimienta negra, opcional.
- Sal y aceite.
Elaboración:
- Enciende dos fuegos de 26 cm al máximo.
- Coge una olla sin presión y echa un cuarto de litro de agua y media cucharada sopera de sal fina o gruesa. Pon la olla al fuego y tapa.
- Echa tres cuartos de litro de agua en un hervidor y ponla a hervir.
- Echa una gotita de aceite en una sartén (como es para ti, puedes contener el flujo de aceite tapando parcialmente la abertura con un dedo). Extiende el aceite por el fondo de la sartén con un dedo.
- Añade el atún y pon la sartén al fuego. Tapa, que salta.
- Cuando el atún empiece a sonar, pon el fuego medio y retira la sartén. Añade el tomate y la albahaca y vuelve a poner la sartén y tapa.
- Puede que en este momento haya terminado el hervidor. Si es así, echa el agua en la olla, espera a que hierva y pon dentro los spaghetti en forma de abanico. No partas los spaghetti. No tapes. Remueve despacio hasta que toda la pasta esté sumergida. Pon ese fuego medio-bajo. Pon un temporizador con el tiempo de cocción que se indique en el envase de la pasta. No eches nada más al agua, da igual lo que te haya dicho tu abuela; sobre todo, no eches aceite, es un desperdicio porque se quedará flotando en el agua y no aporta nada al plato.
- En España era costumbre hasta hace unos 30 años cocer la pasta con laurel y aceite. El laurel hace algo, modifica el sabor de la pasta, eso va en gustos, pero para mí sobra. Los italianos no lo añaden, será por algo. El aceite no aporta nada, por los motivos expuestos.
- A estas alturas el tomate de la sartén debería estar hirviendo. Baja el fuego, destápala y echa el queso poco a poco mientras remueves. Puedes agregar un par de vueltas de molinillo de pimienta. La cantidad de queso depende mucho de tus necesidades y gustos, yo suelo ir echando hasta que la salsa adquiere un color encarnado, parecido al de las naranjas sanguinas, siempre removiendo. Cuando vuelva a coger el hervor, apaga el fuego, o si es una cocina de inducción o gas, ponlo al mínimo.
- Cuando esté la pasta, es decir, cuando suene el temporizador, saca la pasta con el instrumento para sacarla o escúrrela con un colador grande. Sube un poco el fuego de la sartén, echa la pasta ya escurrida y mézclala bien con la salsa. Si no cabe toda la pasta, deja lo que sobre en el plato donde vayas a comer.
- Remueve el contenido de la sartén, apaga el fuego y echa todo en tu plato. A comer.
No uses kétchup. Tampoco uses fritadas de tomate: llevan otras verduras y no combinan bien con el queso.
Si no has cocinado nunca, no invites a nadie hasta que hayas echo el plato más veces.
Si te gusta, puedes poner orégano en lugar, o además de albahaca. Puede que sepa demasiado a pizza comprada. Úsalo con moderación, echa un poco menos -como la mitad o poco más- que si fuera albahaca.
El atún y el tomate tendrás que consumirlos pronto si te han sobrado. Si no, se estropearán en dos o tres días. El queso parmesano dura bastante tiempo si se cierra bien, pero el emmental coge moho a las pocas semanas.
La proporción de pasta y salsa depende mucho del gusto, pero la de tomate y atún te recomiendo que la dejes como está, al menos para empezar. Si echas demasiado tomate, no notarás el atún y viceversa.
Se puede hacer con macarrones, aunque con esta salsa en mi opinión queda peor.
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