Introducción

Este blog está pensado para personas que viven solas, pero no quieren renunciar, al menos cuando tienen tiempo, a preparar y disfrutar de la cocina casera de calidad. Por ello, las recetas estás pensadas para una persona, aunque en algunos casos, cuando la receta lo permite, se puede hacer más cantidad y guardar lo que sobre para el día siguiente.

En esta introducción trataremos sobre lo que no debe de faltar nunca en tu cocina: electrodomésticos, menaje e ingredientes básicos.

Los electrodomésticos:

Cocina (obviamente), horno, a poder ser con ventilador, y microondas. Si tienes espacio son útiles las freidoras de aire (que en realidad son hornos portátiles con ventilador, su ventaja es que se calientan enseguida y ahorran energía).

Freidora con termostato, a poder ser freidora de agua. Son caras, pero te aseguro que merecen la pena. Eso sí, lee atentamente las instrucciones para usarlas con seguridad. Por aclararlo: las freidoras de agua no fríen con agua, evidentemente, ya que eso se llama cocer. Se llaman así porque bajo el aceite hay una capa de unos centímetros de agua salada que sirve para recoger los residuos y mantener el aceite limpio. Ni se te ocurra usar el "truco" del agua salada en una freidora corriente o en una sartén. Este sistema se basa en que el calor se dirige directamente al aceite y las freidoras de agua tienen un diseño específico para ello: si el agua entra en contacto con la resistencia o se calienta demasiado, ocurrirán cosas realmente desagradables.

Batidora. Cuanto mejor, mejor, naturalmente. Para las recetas que incluiré aquí con una de mano con su vaso debería bastar.

El hervidor de agua, si bien no es imprescindible, ahorra tiempo y energía para calentar agua. Solo sirve para el agua fresca, sin sal.

El menaje:

Debes tener al menos dos cuchillos de cocina, aparte de los cubiertos. Deben ser de calidad, de acero inoxidable. No escatimes en ellos: son extremadamente útiles, por no decir imprescindibles, y tratándolos bien, muy duraderos (yo llevo más de 20 años con el mismo). Consigue un cuchillo cebollero y una punta. También es muy recomendable un cuchillo de sierra.

  • El cuchillo cebollero tiene una hoja de unos 16 cm de largo y 6 de ancho en la base. (¡No lo saques sin funda en la vía pública!). Sirve sobre todo para picar verduras, frutas, carne sin huesos, etc. También es muy útil para cortar tajadas de frutas grandes como melón o sandía.
  • La punta tiene una hoja de unos 6 cm de largo y 1,5 de ancho en la base. Sirve para pelar patatas, manzanas, etc. Aunque hay instrumentos específicos para ello, si el producto tiene imperfecciones o una forma muy irregular, la punta es mucho más adecuada.
  • El cuchillo de sierra tiene una hoja más larga y estrecha que el cebollero, pero, como el nombre indica, es serrada. Sirve sobre todo para cortar pan. Yo lo he utilizados a veces, por no disponer de otra cosa mejor, para cortar huesos de ave (que son huecos). El pan no se debe cortar con cuchillos sin sierra, ya que la textura del pan daña a su filo.
También conviene disponer de una piedra para afilar, aunque es posible utilizar un cuchillo para afilar otro.

Una sartén de 26 cm de diámetro debería bastar para casi todo, salvo que no dispongas de freidora. Yo uso la sartén para hacer tortillas, huevos fritos, cocinar a la plancha o platos que tengan poco líquido. Las negras con "puntitos blancos" no tienen teflón y no se pegan, salvo que las rayes con un objeto abrasivo o cortante, o las dejes al fuego vacías; me refiero a las actuales, no a las que usaba tu abuela. Conviene que el mango esté sujeto con un remache y no con un tornillo, salvo que tengas problemas de espacio y necesites quitarle el mango para guardarlas.

Si te gusta la paella o similares, hazte con una paellera. Para una persona, las de 26 cm van que chutan. Para dos, no recuerdo bien la medida, pero debería andar por 34 cm o así. Ten en cuenta que la paella al día siguiente está bastante peor que recién hecha. La fideuá también. Si es de las grandes, exige que el fondo difunda bien el calor, salvo que tu cocina tenga un fuego de ese tamaño.

Una olla sin presión (también llamada pota o perola, según las zonas). Mejor, de acero inoxidable. Si vives a más de 800 o 900 m de altitud sobre el nivel del mar y te gustan los garbanzos o las alubias, consigue también una olla a presión. Un recipiente de menor diámetro pero también alto como un cazo o un hervidor de leche (con el calor externo), también puede ser útil.

Si tienes una cocina de inducción, asegúrate de que todos los recipientes que vayas a usar sobre ella son compatibles. El aluminio o el cobre no funcionan en absoluto. Si no lo sabes, prueba a acercar un imán a la base del recipiente, por fuera. Si se pega, debería valer para una cocina de inducción.

Para las placas vitrocerámicas corrientes y las cocinas de gas, las que dan calor aunque no haya nada encima, vale cualquier metal de los que se usan para fabricar los recipientes. En cualquier caso, el acero es excelente para cocinar (salvo en casos muy concretos como cocer pulpo).

Para mí, lo ideal es tener una cocina, que las hay, que admita los dos tipos de sistemas, pero si estás de alquiler, supongo que hay que conformarse con lo que haya.

Las tablas de cortar son muy útiles. Protegen a la superficie de debajo cuando esta es delicada, y al cuchillo cuando no. Desde hace unos años hay unas de "fibra" que se limpian muy fácilmente y además suelen tener unas pequeñas ventosas que les dan adherencia con la encimera. Si cocinas solo, con una es suficiente. Si alguien te ayuda, no dudes en comprar otra. También sirven como salvamanteles.

Para manipular la comida cuando se está cocinando, consigue una espátula de madera, cucharones de madera y de metal, unas pinzas de calidad (que no se crucen) y una espumadera. También es muy útil un cazo de repartir (en algunas zonas se llama garcilla). Si te gustan los spaghetti, consigue otro instrumento para ellos: es como un cucharón con dientes arriba y un agujero abajo: sirve para sacarlos de la olla y para repartirlos.

Bandejas de horno: las de vidrio son ideales para pasta, bizcochos o asados de carne o pescado en los que haya que añadir agua; también para la lubina a la sal. Las de metal, mas bajas y de mayor superficie son perfectas para marisco o peces pequeños.

Un bol o dos para mezclar, quizás uno de un litro de capacidad y otro de dos.

Coladores, uno pequeño y otro grande.

Por último, pero no menos importante, tenemos los trapos de cocina, que nos sirven para proteger las manos del calor y para secarlas, entre otras cosas. Pero cuidado que son de tela y pueden arder, especialmente si tienen grasa.

Si eres principiante en esto, o si quieres hacer masas, usa una báscula de cocina. Echar las cantidades a ojo es para los que ya tienen cierta experiencia.

Ingredientes básicos:

Aquí incluyo ingredientes no perecederos que se usan en una gran cantidad de recetas. Los que necesitan frío o condiciones especiales (como una bodega oscura, fresca y seca en el pueblo de tus abuelos) los omito porque en un piso normal se estropean.

Sal fina y gruesa.

Pimienta, al menos negra, en grano con molinillo. En algunos supermercados venden marcas con molinillos recargables: son muy útiles.

Laurel. Es un añadido excelente para gran cantidad de guisos, especialmente si llevan patatas. Las hojas duran años, a mí jamás se me ha estropeado ninguna.

Aceite. Preferentemente de oliva virgen extra. En crudo es casi imprescindible que sea así. Para sofritos y para la freidora puedes usar aceite de oliva virgen, aunque perderás bastante sabor. Personalmente, no recomiendo el aceite de orujo ni el de girasol para nada, supongo que es lo que tiene ser de Jaén. Protégelo de la luz solar.

Arroz. Hay muchos tipos, pero para principiantes en la cocina mediterránea, con el redondo es suficiente. Si quieres que esté rico, no lo compres vaporizado. Es muy práctico, pero no está demasiado bueno. Si te gusta más la cocina oriental, el basmati es una opción.

Harina y azúcar. Sí, aunque no hagas repostería o pan, la harina se usa mucho para rebozar y para sellar algunos tipos de carne para guisos. Si no puedes ingerir gluten, la de maíz o la de garbanzos pueden valer, pero la textura del resultado cambiará. En cuanto al azúcar, a veces es necesario usar un poco en algunas recetas para compensar la acidez, en especial del tomate o del vinagre. Por supuesto, es imprescindible en repostería.

Briks de leche entera. Cuando una receta necesita leche, suele ser entera, no te andes con tonterías. Antes de usarla, si el brik ya está abierto, asegúrate de que la leche no está cortada (con probar un poquito u olerla es suficiente). Una vez abierto el brik consérvalo en la nevera. No lo agites. Si no consumes mucha, compra briks con tapón de rosca.

Pasta. Con spaghetti, macarrones y lo que más te guste para las ensaladas de pasta (lazos o hélices) debería ser suficiente, salvo para platos específicos. Si te gusta la sopa, puedes añadir fideos.

Mantequilla. Algunos platos y salsas quedan mejor con mantequilla que con aceite. No la compres con sal, siempre se la puedes añadir en la cocina. Esto sí que necesita refrigeración, pero en frío y bien envuelta aguanta meses en perfecto estado.

Ajos. Se usan en la mayoría de las recetas saladas. Aguantan en buen estado un par de meses. Si vives en una zona con mucha humedad atmosférica, algo menos. Puedes poner algo de sal o arroz en el envase y sitúalos en una zona aireada y no del todo a oscuras, para que no germinen ni se estropeen.

Legumbres secas. Las alubias y los garbanzos de calidad son bastante caros. Para los platos más populares en España (fabada y cocido) recomiendo fabes de la granja y garbanzo blanco lechoso, aunque para gustos hay colores. Las lentejas en cambio son menos exigentes y más baratas. Si no te gustan demasiado las legumbres puedes comprar solo cuando las necesites, y para platos más sencillos, puedes adquirirlas cocidas y envasadas.

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